La exsenadora colombiana Piedad Córdoba rechazó este martes las recientes acusaciones en su contra relacionadas a posibles vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con la red de corrupción que, presuntamente, lideraba el empresario Alex Saab, quien es acusado en EE. UU. por ser un testaferro del régimen de Nicolás Maduro.

En este sentido, la exparlamentaria aseguró que “sus enemigos políticos” están utilizando viejas “recetas” en plena campaña electoral, pues buscan empañar el triunfo del Pacto Histórico de 2022.

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Las amenazas de magnicidio y de fraude electoral están al orden del día, al igual que la guerra jurídica y el linchamiento mediático contra quienes integramos esta alternativa de gobierno. Basta ya de persecución política”, expresó Córdoba en su cuenta de Twitter.

Asimismo, mediante un comunicado, pidió a las autoridades de su país garantías para poder ejercer su derecho a hacer política. Soy mujer, negra y de izquierda, comprometida con la paz total y con la integración latinoamericana. Jamás he ocultado mis opiniones ni simpatías políticas, pero ello no avala a quienes han sido enemigos de mis banderas sociales a cercenarme mi derecho a hacer política. Aun no logro entender el porqué del ensañamiento en mi contra desde tantos sectores reaccionarios para impedir que pueda hacer política. No he cometido delito alguno, por el contrario, entregué toda mi carrera política para conquistar la paz y los cambios sociales”.

Córdoba denunció que en los últimos días ha sido víctima de montajes judiciales, uno de ellos el que la incluye con las FARC.

 “Durante mi última campaña al Senado de la República en 2010, se fabricó un auténtico “falso positivo” judicial en mi contra, con la participación del mercenario internacional que decía llamarse Viktor Tomyuuk, alias “El Ucraniano”. En 2017 mientras recogía firmas para lanzarme a la presidencia, se me realizó una operación de entrampamiento a través de la confesa estafadora Giselle Jaller Jarbour, alias “La Mona Jaller” quien se me presentó supuestamente a nombre del gobierno de Trump para mediar en la liberación de Simón Trinidad. En 2018 en medio de la campaña presidencial, el colaborador de la DEA, Marlon Marín Marín, sembró falsas pruebas en mi contra dentro de la operación de falso entrampamiento contra los negociadores de paz de las FARC-EP y del Gobierno Nacional”, afirmó.

La exparlamentaria también se refirió al testigo en su contra Andrés Vásquez, quien trabajó con ella hasta ser destituido y afirmó que nunca le delegó alguna representación comercial y que este utilizó su nombre para lucrarse y entablar “negocios con algunos empresarios”, reseñó Semana.

Según Córdoba, “Vásquez (actualmente) vive protegido en el estado de Florida, lugar donde posee costosas propiedades y negocios. Desde allí ha servido de supuesto testigo en mi contra, siendo la principal fuente periodística del libro de su amigo Gerardo Reyes. Luego de mi adhesión al Pacto Histórico, reapareció el pasado mes de octubre haciendo declaraciones sin fundamento alguno en la diligencia citada por la Corte Suprema de Justicia, sin la participación de mi defensa”.

Por último, en relación con sus vínculos con la red de lavado de dinero que lideraba Alex Saab, la exsenadora colombiana indicó que: El mito de mi madrinazgo con Alex Saab en Venezuela es un chisme inventado que carece de prueba alguna. No existe documentación que permita siquiera insinuar tal relación. Mi vida es un libro abierto y sometido al constante escrutinio público”.

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Redacción de Superviralísimo con información de Semana

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